El Manifiesto de Eros - Antología del cuento erótico peruano (1966 - 2014)

Louis Jean Francois Lagrenée - Amor and Psyche (1805)


Las manifestaciones del erotismo y la sexualidad de hombres y mujeres se pueden leer a través del arte en la cultura occidental, que se compone de un legado de obras cuya influencia persiste y nos permite conocer la vida, tanto pública y privada, así como las relaciones humanas subyacentes a las sociedades que describen. Porque el arte erótico no solo se ocupa de la intimidad; por el contrario, es una muestra de las dinámicas que se ejercen entre los seres humanos y su entorno. A través de las interacciones entre hombres y mujeres, jóvenes y adultos; y, a partir de las representaciones del cuerpo y sus relaciones, conocemos la historia oculta del alma de la humanidad. 

Con el tiempo, cambiaron las estructuras de las sociedades, por tanto, cambiaron las formas de vida. La evolución de estas significó una manera distinta de entender la dimensión sexual y erótica. Atravesando la represión y siendo objeto de censura, este arte halló maneras para desarrollarse, ya sea en literatura, teatro, pintura, escultura, etc. En América latina, los mochica, considerados como los mejores ceramistas de nuestro territorio, impregnaron en los conocidos huacos eróticos su forma de vivir. Su influjo llega hasta nuestros días con la novelística de Mario Vargas Llosa, quien ha sabido plasmar la dimensión erótica, como parte esencial de la vida misma y del arte. 

En una sociedad de moral conservadora como lo es la peruana, la literatura erótica es un grito de libertad. Con el advenimiento de la modernidad y la liberación de las últimas décadas del siglo XX, el género alcanzó un desarrollo muy importante. Escritores consagrados en el canon han hecho del eros parte de su producción, haciendo literatura erótica en sociedades fragmentadas y en crisis. Pues estos escenarios rebelan la capacidad fabuladora del ser humano como principio para la libertad, que es la base de la literatura. Y es esta capacidad para ficcionalizar el componente sustancial del erotismo, que lleva en la imaginación y la fantasía, la capacidad de trasgredir lo real y superarlo. El erotismo alimenta la vida, le da sustento pues se nutre de la fantasía y se complace en el ejercicio de la libertad. 

La selección de relatos que presentamos a continuación se enmarca en la producción cuentística de nuestro país durante los últimos cincuenta años. Nuestros narradores se dedicaron a elevar esta especie literaria a categoría internacional: José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro, Enrique Congrains, Carlos Eduardo Zavaleta, Edgardo Rivera Martínez, etc. Destinado a proyectos menos extensos, pero no por eso menos ricos, este género desplegó todos sus recursos para dar cuenta de las diversas realidades que configuran el variopinto escenario del erotismo en el Perú. 

Nuestra antología abarca una diversidad de manifestaciones en escenas distintas: desde el campo, en donde Arguedas y Carlos Arámbulo nos ofrecen una visión de la sexualidad y su relación con las dinámicas de dominación en el mundo andino. Son estos, tal vez, los que nos mostrarán la cara más desoladora de la experiencia sexual, la subjetividad transgredida por la imposibilidad de un encuentro amoroso. Por otro lado, la ciudad será el escenario más frecuente de los relatos. Aquí se nos presentan sujetos ansiosos por un encuentro amoroso, apasionados como los personajes de Bryce, Zavaleta o Moromisato; o sumergidos en la desilusión o en la destrucción que deja a su paso la pasión más desbordada, como en los cuentos de José B. Adolph, Iwasaki, etc. En otros, el erotismo juega su papel lúdico, aunque con un sinsabor propio del sujeto que ha experimentado el goce previo, como en los cuentos de Ampuero, Alonso cueto, Niño de Guzmán, etc. 

El propósito de nuestra antología es mostrar un conjunto que tiene como hilo conductor las distintas manifestaciones del erotismo. Hemos intentado una sucinta reunión de piezas en donde este componente adquiere una función relevante dentro de la narración, la trama o en la configuración de los personajes. El arte debe recuperar lo erótico, pervertido por la comercialización vulgar de los cuerpos de una sociedad que se agota en el consumismo. Desde la literatura, los cuentistas peruanos han buscado recuperar esta dimensión transgresora. Presentamos esta antología con el propósito de recuperar ese espacio en donde la fantasía y la inteligencia, así como el placer estético que nos arrebató la pornografía, se unen para ofrecernos una experiencia en donde el fin es la belleza, la belleza de la palabra que sublima la experiencia.

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